miércoles, 10 de febrero de 2016

CILUS CONDENA EL LAMENTABLE ESPECTÁCULO AL QUE SE VIERON EXPUESTOS LOS NIÑOS EN EL CARNAVAL DE MADRID

CILUS muestra su más absoluta condena al lamentable espectáculo de títeres que fue ofrecido a los niños dentro de la programación lúdica del Carnaval en Madrid en el distrito de Tetuán.

Ciudadanos Libres Unidos – CILUS constata, con una creciente preocupación, el descrédito en el que está cayendo la política sociocultural en la Ciudad de Madrid, con constantes errores y rectificaciones, como los recientemente acaecidos con los cambios relacionados con la memoria histórica o el Carnaval de Madrid.

Igualmente, CILUS lamenta profundamente que la Alcaldesa de Madrid, Doña Manuela Carmena, haya calificado a la banda terrorista ETA como movimiento político, y muestra su solidaridad con las asociaciones y colectivos de víctimas del terrorismo que se hayan sentido ofendidas con esta calificación.

jueves, 16 de julio de 2015

Otra forma de hacer política – La fuerza del ejemplo

Dentro de unas semanas llegará de nuevo, si es que no ha llegado ya, la desilusión a la mayoría de los ciudadanos españoles. ¿Qué fue de tanta promesa hecha durante la campaña electoral?  ¿Qué fue de tanto bienestar que no acaba de llegar?  El día que los partidos políticos tengan que responder ante los tribunales de justicia por promesas incumplidas, ese día desaparecerá la posibilidad de engañar al ciudadano.

Pero he aquí que un joven de Linares, Javier Bris Peñalver, de 23 años, arropado por otros jóvenes de su misma edad, acaba de demostrar que  hay otra forma de hacer política. Javier, que ha luchado contra viento y marea para dar a conocer sus ideas, pues entre las cuotas de los afiliados de Linares y de sus compañeros de toda España no ha podido contar más que con 1.000 euros para la campaña de las municipales,  tenía sobre sus hombros una gran responsabilidad. El es el primer representante público de CILUS y no podía defraudar.  Su partido tiene en su programa luchar contra las subvenciones y el despilfarro, y Javi, en su primera intervención en la sesión del ayuntamiento de Linares ha actuado en consecuencia y ha presentado batalla. Ciento noventa mil euros tenían que ser destinados al funcionamiento de los concejales o grupos de concejales del Ayuntamiento de Linares, y esto a él, que sabe de muchos amigos  y jóvenes linarenses que están en paro, le pareció demasiado.

De momento ha logrado impedir que 190.000 euros fueran a engrosar las arcas de los partidos de Linares y ha propuesto que el 55% de esa suma se destine a planes de empleo. La batalla no ha hecho más que comenzar. La propuesta que presente Javi en las próximas sesiones, será tildada de populista, de utópica y de irreal. Los malos hábitos a que están acostumbrados los partidos políticos no se pierden fácilmente. Le pedirán que muestre un plan de inversiones ya acabado, como si se tratara de un ministro de economía.

Si en Linares, con unos 60.000 habitantes, se pueden ahorrar, sin impedir el trabajo de los concejales, 100.000 euros, quiere decir que en toda España, según esta proporción,  se podrían ahorrar unos 90.000.000 de euros y destinarlos a la creación de empleo, es decir estamos hablando de unos 14.840.000.000 ptas.  ¿Es poco? Esta es solo una de las varias partidas destinadas a los partidos políticos en las que se podría ahorrar.


Este es solo el primer paso. Ya  está dado. Pero no será el último que dé CILUS en esta dirección. Si los partidos políticos quieren recuperar la confianza del ciudadano, tienen que empezar dando ejemplo.  Robar es muy grave, pero despilfarrar es también “supergrave” y los ciudadanos están “supercabreados

¿Elecciones primarias? ¡No gracias!


No han sido necesarias las primarias en el PSOE”. Este el titular de los periódicos y de los telediarios de hoy (21.06.2015)

Otro titular, que no aparecerá en los medios de comunicación, sería: “NO HAN SIDO POSIBLES LAS PRIMARIAS  EN EL PSOE”.  

Pero la verdadera realidad  y el auténtico titular debería ser éste: “NO HA HABIDO PRIMARIAS EN EL PSOE

Y no es mi intención hacer una crítica a  un partido concreto, en este caso al PSOE, porque mi partido –CILUS- no es una partido anti-un partido, sino un partido “antipartidos”.   No es que piense que con las elecciones primarias dentro  de los partidos políticos está ya asegurada nuestra democracia,  pero hacer inviables las primarias a base de acaparar votos, gracias al aparato del partido, para que no pueda presentarse ni siquiera un segundo candidato, o preparar unas primarias que están ya cantadas semanas antes de celebrarse, es de un fariseismo enorme y es pretender tratarnos a los ciudadanos de idiotas.

Pero éste no es el único ni el más grave de los actos de camuflaje con el que los partidos políticos intentan ocultarnos la realidad y desviar nuestra atención. Todos los partidos políticos nos están hablando de la corrupción en España y de las medidas para erradicarla. Me parece bien, y CILUS está de acuerdo con esto. Pero ninguno de ellos dice que la mayoría de los casos de corrupción se debe a que los partidos políticos han colocado a sus fieles seguidores en todas las instituciones y organismos de la vida española (vulgarmente dicho, han puesto la zorra a guardar gallinas), a que nadie se atreve a denunciar la corrupción, aunque la vea, porque se está jugando el puesto de trabajo y el futuro de su familia. Sí, por culpa de los partidos políticos, no tenemos un funcionariado independiente, que sería la principal arma contra la corrupción, ni una crítica sincera a los propios partidos políticos  El  mal más grave de España no es la corrupción, como nos quieren dar a entender todos los partidos políticos: otra forma de camuflar la realidad. La raíz de todos los males de España son los mismos partidos políticos actuales, es la partitocracia actual. Los aparatos de los partidos están impidiendo  la democracia interna de los partidos y están dando palos al agua en la lucha contra la corrupción.

Basta ya de camuflaje. No se trata sólo de regenerar la vida política española. Ante todo, de lo que se trata es de regenerar los partidos políticos y sus aparatos.

Félix de la Fuente Pascual,

Secretario de Acción Política de Cilus

Y si el ciudadano pidiera más cambio…


Breves consideraciones tras las elecciones municipales.

Este 24 de mayo nos ha dejado claras unas cosas y no tan claras otras.  Claro está que la sociedad pide cambio y claro está que los grandes partidos siguen sin aprender la lección y sin preguntarse si ellos son la solución o el problema. No está tan claro tampoco que los nuevos partidos que han irrumpido con fuerza en la vida política sean el cambio que desea la sociedad, por muy mesías que se crean. Bueno, en realidad todos los partidos tienen complejo de mesianismo.

¿Qué es lo que está pidiendo ese porcentaje tan elevado de abstenciones? Sinceramente no creo que la comodidad sea la principal causa de la abstención. ¿Cuál es la causa entonces?  Todos los partidos políticos deberían hacerse esta pregunta. Al parecer están pidiendo algo más que acabar con la corrupción y establecer unas elecciones primarias.  Unas elecciones primarias pueden encubrir perfectamente una falta de democracia interna en los partidos. Son varios los partidos que dicen tener elecciones primarias, pero ya sabemos cómo se pueden manipular unas primarias a través del aparato del partido. Ejemplos de esta manipulación los tenemos a montones. Acabar con la corrupción no es tampoco suficiente.  Es necesaria una distribución de la riqueza más justa y que el ciudadano tenga cubiertas sus necesidades más elementales: vivienda digna y educación y sanidad  gratuitas. Para esto son necesarias otras muchas medidas, claro está. 

Sería un error cerrar en falso las expectativas del ciudadano, pensar que hemos encontrado la solución, cuando no hemos hecho más que formular el problema. El problema fundamental de España y de Europa sigue siendo la dictadura de los partidos políticos, la partitocracia. Dictadura interna: sigue teniendo realidad la frase de que quien se mueve no sale en la foto. Y dictadura externa. En la práctica no hay posibilidad de participar en la vida `política más que a través de los partidos. La soberanía está en el pueblo, en los ciudadanos, y los partidos políticos son los representantes de los ciudadanos, pero los partidos políticos se han hecho ellos los soberanos y han excluido toda posibilidad de participación directa del ciudadano. Aunque en las pequeñas poblaciones existe esta posibilidad de participación directa a través de las agrupaciones de electores o de candidatos independientes, en las grandes poblaciones es absolutamente impensable por las condiciones que la Ley electoral impone no sólo  en cuanto al número de firmas o avales requeridos, que es muy elevado, sino también en cuanto al plazo, que es muy corto.

Los partidos han hecho un monopolio de la política y se han adueñado de él,  olvidándose de que ellos son sólo apoderados del ciudadano. Las condiciones que imponen al ciudadano y a la intervención de nuevos partidos son draconianas, y las razones que aducen para esto son pura excusa. El que haya más partidos no hace más ingobernable la situación. Y si las campañas electorales se las pagara cada partido con su dinero, como ya hace algún partido -CILUS-,  los gastos de las elecciones serían mínimos.

Mientras no acabemos con la partitocracia, no tendremos una verdadera democracia. En la práctica, los políticos electos son representantes de los partidos, pero no del ciudadano.

Y esto mismo se está produciendo en las elecciones al Parlamento Europeo. Las agrupaciones de electores son prácticamente imposibles y las listas, o partidos transeuropeos, están excluidas.  Europa se hunde por culpa de la partitocracia.

El ciudadano lleva mucho tiempo pidiendo cambio. Pero ¿ha llegado el cambio?


Félix de la Fuente Pascual, Secretario de Acción política de CILUS

martes, 31 de marzo de 2015

Andalucía, entre casta y cinismo político


Las elecciones autonómicas andaluzas han demostrado y están demostrando dos cosas: Una gran parte de los votantes andaluces pasan olímpicamente de un cambio serio y parecen vivir felices y contentos con un partido gobernante que lleva más de tres décadas de gestión ineficiente, malversación de fondos públicos y dedocracia crónica. La otra parte -minoritaria- quiere un cambio, pero no sabe escoger a los partidos que deberían protagonizar ese cambio profundo de la manera de hacer política, bien porque no tienen la necesaria información para votar con criterio, bien porque son fáciles de engañar con mensajes tan bonitos como falsos.

Las reacciones de todos los partidos con representación parlamentaria son ilustrativas de la falta de voluntad sincera y decidida de cambiar las cosas. Hemos aquí, por una parte, a la presidente en funciones de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que a pesar de la falta de 8 diputados para la mayoría absoluta necesaria para poder gobernar legítima un cómodamente, sigue pensando que puede seguir gobernando en solitario y hace alarde de la misma prepotencia que ya demostró tener durante la campaña electoral. Por otra parte, está el partido perdedor, que balancea entre un no y una abstención en la sesión de investidura, con un candidato fallido a la Junta de Andalucía que haría mejor en dimitir que en seguir con ese discurso cansino de un partido sin principios ni dirección, entre la dubitación permanente y las ganas reprimidas de ejercer de oposición. Y después tenemos a los nuevos partidos en el parlamento andaluz que gustan de presentarse como renovadores de la política, pero que con sus discursos postelectorales no sólo están demostrando un cinismo absoluto, sino, lo que es peor si cabe, dicen tururú a sus votantes, porque en lugar de cambios están en camino de apoyar al partido más corrupto de la política andaluza para posibilitar que siga gobernando otros cuatro años en solitario.  
Partidos que quieren un cambio no pueden apoyar a los que nunca lo han querido ni lo van a querer. Deberían hacer ver a Susana Díaz que en su situación actual no se puede actuar con prepotencia y que los dos partidos aún mayoritarios en España deberían hacerse a la idea de que se puede y debe gobernar en coaliciones, igual que es usual en otros países europeos.

Sólo a través de un gobierno en coalición es posible que un partido nuevo pueda conseguir realizar sus ideas de regeneración política, y el partido mayoritario, si quiere seguir en el poder, tiene que hacer concesiones importantes para que pueda formar una coalición de gobierno. Pero formar coalición no significa tampoco someterse en todo al dictado del partido mayoritario y titular de la presidencia, sino dejar claro que si no cumple con sus compromisos adquiridos mediante el convenio de coalición, perderá el gobierno y se enfrentará a nuevas elecciones.  

Ciudadanos Libres Unidos - Cilus no estaría a favor de pactos ni abstenciones. No se puede estar en la oposición sujeto a pactos que paralizan la labor opositora, y un partido con principios y programa no se puede abstener nunca en las decisiones importantes, como tampoco puede mantenerse al margen de una investidura. Exigir cambios debe ser lo principal, y ahora los dos nuevos partidos en el parlamento andaluz podrían tener la oportunidad. Pero por lo que se puede comprobar por el momento, ni respetan a sus bases ni tienen una verdadera voluntad de cambio al barajar la posibilidad de una abstención con acuerdos de mínimos. Y luego los ciudadanos dirán que son más de lo mismo en cuanto huelen poltrona y prebendas: la casta que tanto critican.  Desde luego, Cilus nunca lo haría, llegado el momento, y al igual que blinda en sus estatutos la democracia pura y directa para la elección de sus órganos y sus listas electorales, las decisiones importantes en y para órganos de gobierno siempre se someterían a la decisión de las bases del partido. 

Pedro Schwenzer 
Secretario General de Cilus


sábado, 28 de febrero de 2015

Es urgente impulsar el Plan Hidrológico Nacional

Uno de los grandes fracasos del segundo gobierno de Aznar y del gobierno actual ha sido el Plan Hidrológico Nacional (PHN), interrumpido por el revanchismo del gobierno de Zapatero y un debate irracional regionalista sobre la propiedad del agua y de las cuecas fluviales.

El fracaso se debe, en primer lugar, al entonces Ministro de Fomento, Álvarez Cascos, cuya labor al frente de su ministerio fue bastante regular por la lentitud en sus decisiones y gestiones, pues tanto el nudo norte de Madrid como el PHN podrían haberse ejecutado mucho antes, evitando así lo que pasó al ganar las elecciones el PSOE: ni nudo norte ni trasvases de aguas sobrantes de los ríos por puro revanchismo trasnochado de una izquierda radicalizada y anclada en sus traumas políticos del pasado. 
La situación por la que pasan ahora los ribereños del Ebro no es sino consecuencia de la ineficacia e inoperancia de los gobernantes actuales, tanto de los dos (aún) grandes partidos como de los partidos regionalistas y nacionalistas. Los afectados de esta gestión inexistente, de esta ineficacia, también tienen su parte de culpa, pues votaron a los mismos de siempre cuando sabían perfectamente que si en el pasado no habían solucionado problemas urgentes, tampoco lo iban a hacer al ser confirmados en sus cargos políticos.

Lo más sangrante es la incapacidad del presidente del PP para dar impulsos a la acción de gobierno y acelerar proyectos guardados en los cajones. Su miedo constante a tomar decisiones y pasar a la acción le lleva a dudar siempre de todo lo que podría decir y hacer, y de esta forma no dice ni hace nunca nada. Con ministros sin personalidad, sin garra, sin coraje para tomar decisiones, un gobierno de tecnócratas grises, de funcionarios burócratas inmóviles que hacen su trabajo sin hacer sombra a su insignificante y aburrido líder, España sale lentamente de su crisis sin pena ni gloria.

Es necesario retomar la senda del PHN original, con todas las mejoras que sean posibles, y sobreponerse a los intereses egoístas e irracionales de regionalistas, nacionalistas y tactistas electorales que nos quieren hacer creer que los ríos son propiedad de cada región por la que pasan y sus aguas pertenecen solamente a los que viven en cada región.

El PHN se basaba, en su trazado, en planes muy antiguos, pues en la primera mitad del siglo XX las administraciones planificaban con muchas décadas de antelación, e incluso quedaban algunos canales de trasvase que en 2004 estaban muy deteriorados y/o fuera de uso. Lo que tiene que prevalecer es el sentido común, u trabajo en equipo y la conciencia de que el río Ebro, igual que todos los grandes ríos que pasan por diferentes comunidades autónomas, no son propiedad de nadie en concreto, sino de todos. Son patrimonio nacional. Por sentido común también se debería llegar a la conclusión que no puede haber nada negativo en un plan que prevé básicamente el aprovechamiento de aguas sobrantes del río Ebro en épocas de elevados niveles de agua e inundaciones, lo que resolvería dos problemas a la vez: Un potente y sensato sistema de extracción de caudales sobrantes bajaría el nivel excesivo del Ebro y a la vez podría aportar grandes cantidades de agua a zonas de Levante y de La Mancha para acabar con las frecuentes épocas de sequía.

Sentido común en lugar de tácticas electoralistas y egoístas de una clase política provinciana alejada de la realidad es lo que propone Ciudadanos Libres Unidos (Cilus). Por eso, Cilus apuesta por un Plan Hidrológico Nacional de aplicación urgente y con todas las mejoras que se puedan introducir.

Lógicamente, un PHN es mucho más que trasvasar el agua sobrante de un río determinado; significa planificar todos los recursos hidrológicos y ponerlos en interacción, en coordinación, para que todos se beneficien recíprocamente de ello y cada uno en su justa medida. Se tienen que acabar las compensaciones asimétricas en las que unos siempre dan y otros siempre reciben.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Los corrompidos piden perdón, ¿para qué?

La clase política dirigente parece creer que con pedir perdón el asunto de la corrupción masiva queda arreglado. Pero no se trata de pedir perdón por un desliz o una falta de sensibilidad que puede tener cualquiera en un momento dado, sino de un entramado de corrupción de envergadura. Es imposible que las direcciones de los partidos políticos con responsabilidades de gobierno y personal de dedicación exclusiva no se hayan dado cuenta de lo que hacían decenas o centenas de sus dirigentes o que se repartían sobres o se pagaban obras con dinero negro. Es posible y hasta perdonable que un partido de gran tamaño no se diera cuenta de que alguno de sus representantes se dedicara a negocios ilegales a costa de los presupuestos, pero lo que no es creíble ni perdonable es la existencia de amplias redes de tráfico de influencia y corrupción generalizada. 


En Ciudadanos Libres Unidos - Cilus consideramos que uno de los problemas principales es que los mandatos no estén limitados en su duración, otro es la falta de mecanismos de democracia interna y la dedocracia generalizada, y otro es la falta de transparencia de los procedimientos a la hora de adjudicar contratos públicos. Si nos fijamos en quiénes suelen ser los políticos más corruptos, podemos comprobar que llevan muchas legislaturas seguidas en puestos de responsabilidad, colocados de forma autocrática por sus direcciones respectivas y pertenecients, normalmente, a círculos dentro de sus partidos que "controlan el cotarro" sin dejar acceder a nadie de fuera de estos círculos. Está visto que es a partir de los ochos años en un mismo nivel institucional cuando comienzan a funcionar redes de corrupción, lo que se impediría con una limitación a ocho años al crear una rotación automática y natural de los representantes, y no sólo porque algunos puedan tender a dejarse corromper o a corromperse por motivación propia, sino también para asegurar que gente nueva acceda a cargos con nuevas ideas y nuevas energías y la cercanía necesaria a la realidad social de su entorno. Que la clase política dirigente viva en una realidad paralela despegada de la realidad ciudadana es una consecuencia de la eternización en los cargos y los escaños.



Más democracia interna en los partidos es, además, garantía para un mejor control de la gestión por parte de las bases de los partidos, porque si los candidatos (y posteriores electos) tienen que ganarse sus puestos con su trabajo dentro del partido, los afiliados siempre los elegirán y valorarán por su labor en el partido y, en su caso, por su gestión una vez electos. Así se evita que lleguen a ocupar puestos en las listas aquellos que nunca han hecho nada por el partido y cuya labor como cargo público electo haya sido nefasta.